La violencia en la televisión… ¿Hasta cuándo?

Se dice que el fin no justifica el medio. Sin embargo, la industria televisiva no suele cumplir con ello. Hoy en día, el fin primero de la gran mayoría de los programas de televisión es tener  una cantidad considerable de raiting, que supere al de la competencia.  Para lograrlo, los medios que se utilizan para cumplir con aquél objetivo no son los más adecuados, ni los más correctos.

 La violencia, la espectacularidad, el sensacionalismo, lo anormal, lo extraño, lo exótico cada vez tiene más lugar en la televisión argentina para despertar el interés del público y así sumar más raiting.

Pablo Sirvén, explica en su artículo “El virus de la violencia avanza en la TV” publicado en La Nación el domingo 26 de septiembre de 2010, como la agresividad verbal de los medios avanza sobre las ficciones, las cuales cuentan historias cada vez más truculentas. Asimismo, explica como en los canales de noticias aumentan las noticias policiales, “la noche reventada”, la droga, “detalles morbosos novelizados y enfatizados con locuciones y titulados alarmistas”,  entre otros.

¿Hasta qué punto el público va a dejarse seducir a partir de aquellas estrategias televisivas? ¿Cuándo ocurrirá el momento en que los medios tomen conciencia de su importancia como  constructores de sentido y comiencen por educar de forma correcta a la sociedad?

Como bien explica Antoni M. Piqué en su artículo, “Análisis intermitente de los medios latinoamericanos”, “la sociedad ha cedido a los medios ciertas funciones de construcción y apoyo social que corresponden naturalmente a instituciones como la iglesia, la familia”. El público busca satisfacer en los medios de comunicación necesidades de todo tipo: de espiritualidad, de comunidad, de entretenimiento, políticas, entre otras.

Por ello, es primordial que los medios en general, y la televisión en particular, sean  conscientes  de la función que deben cumplir, y sepan utilizar los medios correctos, para alcanzar los fines correctos, sin la necesidad de incurrir en prácticas inusuales que desvíen el objetivo fundamental.

Aquél objetivo no debe ser lograr una mayor cantidad de raiting, sino satisfacer las necesidades que los públicos buscan cumplir en los medios de comunicación.

Fuentes:

–       Piqué, “Análisis intermitente de los medios latinoamericanos”

–       http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1308360

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